jueves, 6 de abril de 2017

Libérese en el parque

Por: Jhojan Stiven Galvez


Los grandes espacios del parque nacional Enrique Olaya Herrera, inundado de senderos para el tránsito de las personas que realizan a diario sus actividades recreo deportivas o tan solo para que los transeúntes lo crucen, muchas veces ha sido lugar de actos delictivos cometidos por seres sin escrúpulos que se aprovechan de la soledad que presenta este encantador paisaje natural de nuestra ciudad, pues por lo general no se ven muchas personas en él, más que algunos estudiantes que van pasando por allí, otras personas que hacen una charla agradable, u otros que realizan actividades deportivas en los espacios con los que cuenta el parque.
Además de ser un lugar un bastante solitario algunos días de la semana, también es un punto de encuentro para muchos consumidores de sustancias alucinógenas, principalmente marihuana por lo que hemos sabido de acuerdo a unas entrevistas realizadas a los ciudadanos tocando el tema de las problemáticas del parque nacional. Puede que muchos de los individuos a los que se le ve buscando un “viaje” sean estudiantes universitarios, son personas que no quieren afectar a nadie sino solo disfrutar de su momento, o así afirman ellos, pero no son conscientes que están afectando la tranquilidad de los ciudadanos y de los niños que presencian sus actividades. ¿Es así como funciona la sociedad actual, con delincuencia, aprovechamiento de la vulnerabilidad del ciudadano y la pérdida de los jóvenes en el consumo de drogas? Ya que es esta la realidad que se vive en la actualidad en el parque nacional, una realidad que todos deben conocer, no para evitar visitarlo, sino para aportar ideas que contribuyan al mejoramiento de las condiciones en las que se encuentra y principalmente en la erradicación de la problemáticas antes mencionadas.
En lo personal, considero el parque como un pulmón de la ciudad, pues es una zona tan pura, llena de naturaleza, siendo uno de los pocos espacios naturales con los que cuenta la capital, esta fría capital de cemento y ladrillo.
Pese a las problemáticas que poco a poco iremos solucionando, debemos apropiarnos de los bellos espacios que  brinda esta zona, disfrutar de los lugares de esparcimiento.

A pesar de que hay días en los que la jornada laboral ha sido fuerte, pasando horas en el transporte publico, tolerando la intransigencia de las personas y sin un hambre saciada; se puede hacer parte de un ambiente de tranquilidad , armonía y paz, en medio de una ciudad la cual lleva muchas veces al límite nuestras emociones, tener un espacio de naturaleza vida y profundo amor, el cual crea un ambiente mágico dentro de una ciudad caótica. Cuando se sumerge entre la construcción de este espacio natural se encuentra el verdadero yo, un loco que solo quiere reír soñar y pensar que todo está bien. 

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